Heidelberg

Hay parajes, cuidades, pueblos, con los que conectas de una forma muy especial. Hoy, mientras desayunábamos en Heidelberg, mi mujer, que me conoce mejor que nadie, me ha dicho: “Tú te quedarías a vivir aquí. ¿A que sí?”. Me ha visto eufórico.

Este lugar es una maravilla que me ha conquistado desde el primer día. Sus pasajes, sus plazas, sus rincones, los parques, el río con sus riveras, las iglesias, los castillos, todo tiene su encanto.

Es la ciudad universitaria por excelencia de Alemania, a un nivel académico altísimo. Son célebres los institutos de química, física y medicina. Siete premios Nobel se pasean hoy día por sus facultades.

La calidad de sus estudios hace que gente de muchos países quieran estudiar aquí. Entre profesores y estudiantes hay casi 40000 personas vinculadas a la universidad. Generan un ambiente que llena las calles de juventud y alegría. Se siente la vida, un dinamismo y una frescura que complementan muy bien el peso histórico del conjunto monumental. Hay tiendas de todo tipo, grandes y pequeñas, locales con encanto, buenos bares y restaurantes excelentes.

La Universitätsbibliothek ha sido mi primera parada. He conseguido copias de un buen número de documentos que necesitaba y me he puesto a estudiar otros que me eran desconocidos.

Os dejo como ejemplo este manuscrito sobre minería, donde se puede ver el modo en el que se realizan determinadas operaciones según las influencias celestes de cada momento.

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Autor: José Rodríguez

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