Múnich

Aquí estoy, en la Bayerische Staatsbibliothek, o BSB como la llaman los que trabajan en ella. Una de las bibliotecas más impresionantes del mundo. Probablemente una de las mejor preparadas para la investigación.

Tiene más de 100.000 manuscritos y 20.000 incunables. Pero lo más interesante desde mi punto de vista es el "Historische Archiv", que es un departamento diferente de la biblioteca en si, donde guardan con el nombre general de "archivos" fondos de todo tipo que son una verdadera mina, procedentes de instituciones públicas y privadas, conventos, familias y, ojo al dato, particulares que donan sus bibliotecas personales a la BSB. Hay espistolarios, muchos más manuscritos, folletos, carteles, dibujos, diseños, planos, en fin, material que va desde la Edad Media hasta nuestros días.

Los alemanes han sido apasionados bibliófilos, desde grandes reyes a pequeños párrocos, abogados o médicos de pueblo. Todos han disfrutado coleccionando libros. Pero lo mejor es que se han preocupado de que su labor perdurase. Hay gran cantidad de colecciones particulares interesantísimas donadas a colegios, parroquias, bibliotecas locales o regionales, etc.

Durante mi estancia en Alemania me he llevado muchas sorpresas repasando con cuidado estos "archivos". Me he encontrado con documentos importantes para mi investigación sobre el origen del corpus pseudoarnaldiano. También manuscritos alquímicos en castellano y catalán no registrados hasta ahora en estudios sobre este tema.

Una de las más inesperadas es la colección de un médico alemán del siglo XIX, uno de tantos, desapercibido para la historiografía. Era un bibliófilo apasionado por temas médicos, en cualquiera de sus manifestaciones: medicina académica, popular, curanderismo, magia… Reunió gran cantidad de material de colegios jesuitas, sobre todo tras la expulsión de esta orden de Italia (1873), Alemania (1872) y del Imperio Austro-húngaro (1874). En una de sus cajas me encontré con una extensa colección epistolar y dos manuscritos procedentes de un colegio austríaco. Fueron depositados allí en el siglo XVIII tras el cierre de colegios jesuítas en Nápoles. Se trata de documentación producida entre 1571 y 1619 por un destilador llamado Vincencio Forte, del que tenía noticias por mi estudio hace muchos años de Richard Stanyhurst. Hijo de una familia de destiladores Napolitanos, oriundos de Montemarano. Aprendió el oficio de su padre, de quien afirma que dio "benefici infiniti" a muchos enfermos con su trabajo. Forte cuenta su experiencia como terapéuta de Antoine Perrenot de Granvela, gran interesado, según nos dice "por las cosas chymicas". A través de él trabajó para Margarita de Parma, a quien atendió largo tiempo durante su retiro en la ciudad de Aquila: "…con gran contento de ella". Viajó a Madrid protegido por Granvela, y recomendado por Margarita, para montar un laboratorio de destilación a su hermanastro Felipe II en El Escorial, y para adiestrar al personal necesario en su mantenimiento. De regreso a Italia trabajó para el matrimonio formado por Fernando de Medici, y sobre todo para su mujer Cristina de Lorena, de quien nos dice que disfrutaba viéndole sacar las quintaesencias, e incluso le ayudaba cuando podía. También requirieron sus servicios Pedro Fernández De Castro, conde de Lemos, y Pedro Enríquez de Acevedo, ambos Virreyes de Nápoles. Esta valiosa unidad documental tiene cartas personales a todos estos personajes, así como a sus médicos y secretarios personales sobre cuestiones de todo tipo. Nos permite hacernos una idea de su día a día, hasta en las cuestiones más triviales. Por ejemplo, advierte a otros colegas de la "estupidez" y "maldad" de los galenos españoles, a los que llama "víboras ciegas"; o del afán de espiarle de los médicos florentinos. Tiene cartas a compañeros destiladores con los que coincidió en El Escorial, Florencia, Palermo y Nápoles. Siguieron intercambiando experiencias, ideas y ayudándose a buscar mecenas. También hay dos voluminosos escritos del puño y letra de Forte en forma de recetarios, con diseños de sus aparatos, y anotados por una mano posterior, que podría ser uno de sus hijos.
Otro proyecto para publicar en Azogue…

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Autor: José Rodríguez

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