El Éxito de Azogue 8

Apenas ha pasado un mes y medio desde que publiqué el último número de Azogue y ya lo puedo valorar como un éxito enorme. Queda poco para alcanzar los 100 ejemplares vendidos, que es una auténtica barbaridad para una revista tan especializada, editada de forma independiente y dedicada a un tema tan árido para el público general como la alquimia. La repercusión está siendo espectacular. Varios centros universitarios y de investigación, a petición de sus profesores, se han puesto en contacto conmigo para que les informe de próximas publicaciones.

A pesar de que es una obra de gran formato (21 x 1,9 x 29,7 cm), inicialmente restringida únicamente a Amazon.com, el portal ha ampliado su distribución a todas las filiales como Amazon.es; Amazon.fr; Amazon.co.uk; Amazon.de; Amazon.it; Amazon.jp.

Para valorar su impacto basta decir que mi cuenta personal en academia.edu ha subido en estos días hasta el top3%, es decir, entre el 3% de las más visitadas de todo el portal, con poco más de 50 seguidores. Todo ello es por el flujo de visitas al sumario de Azogue 8.

La revista seguirá con su misma filosofía. Publicaremos sólo cuando tengamos un material de gran calidad. Trataremos un tema en profundidad, con artículos que, en algunos casos, quedarán como testimonio quizá para muchas décadas. Nos da igual tardar un año, dos o cinco. El objetivo es la calidad y la originalidad.

La mayoría de la gente no lo entenderá, pero es que nosotros nadamos siempre a contracorriente. Lo hicimos cuando empezamos hace 20 años, poniendo los artículos a libre descarga, y organizando la primera biblioteca electrónica con enlaces a cientos de libros y manuscritos alquímicos digitalizados en todo el mundo. Hoy volvemos al papel y hemos borrado muchas secciones del portal de Azogue para reducirlo al mínimo.

No es un capricho. La simplicidad que buscamos y la vuelta al papel tienen un gran sentido para nosotros. Pensamos que hoy esas secciones de Azogue no hacen falta. Google y otros motores de búsqueda, o portales especializados, ya indizan cientos de miles de documentos, de manera que basta con poner un título que necesites para poder descargarlo. Puedes encontrar manuscritos, si introduces la signatura, o libros antiguos, si buscas por autor, título, editor o tema.

Por otra parte la información divulgativa satura la red, con una monstruosa cantidad de comentarios superficiales sobre cualquier tema. Encuentras miles de referencias, pero nada substancial. El cambio en ese aspecto ha sido brutal. La primera vez que yo entré en Internet, alla por 1996, y busqué “alquimia”, me salieron páginas súper especializadas para la época. Era información valiosísima para mí, que no encontraba en ningún otro lugar. Ahora, en cambio, tecleas la misma palabra y no hay nada más que divulgación barata y nada confiable.

Es un signo de estos tiempos. Vivimos inundados de  información fácil e inmediata. La gente demanda esa facilidad. Lo quieren ya. Escuchan una canción y la shazamean con su móvil para saber todo sobre ella. Les hablan de una película y la descargan en su tablet. Tienen curiosidad por algo y lo buscan en la Wikipedia. Todo instantáneo.

Hoy los internautas pasan el día viendo videos de mil gilipolleces en Facebook, subiendo su vida ídilica en Instagram, fotografiando su comida, debatiendo en foros o en perfiles sobre los temas más prosaicos, participando en challengers o hashtags en su perfiles sociales, quemando días y días en partidas de videojuegos dentro de mundos virtuales, twiteando noticias e impresiones personales al infinito y más alla. Manda lo fugaz, lo efímero. Hemos entrado de lleno, ahora sí, en una era de información que es básicamente de dos tipos: breve y accesible; o audiovisual, que entre por los ojos con todo manufacturado y dispuesto para ser consumido sin pensar, en el sofá, frente a tu televisor, tu tablet o tu móvil.

En medio de todo este mundo digital soy muy consciente de que artículos de Azogue como Mineralogía y Alquimia en Sermones del siglo XIII; Alchemical Sermons in Spain, 1675-1708; o como Desarrollo y Madurez del Concepto de Quintaesencia Alquímica en la Europa Medieval (s. XII-XIV) son sólo para una audiencia muy concreta, que sepa valorar todo el trabajo que tienen detrás. La misma audiencia que hace 20 años entraba en Internet para encontrar cosas maravillosas, y que hoy sale de allí, o selecciona muchísimo, para hallar lo que busca.

Un lector casual, el usuario medio de Internet ahora mismo, acostubrado a la dinámica arriba descrita, no entendería nada de nuestros artículos. Para hacerlo debería profundizar en la mentalidad de un monje medieval, de un hombre de ciencia renacentista o de un antiguo alquimista griego. La forma de abordar los textos alquímicos de cada época se basa en la contextualización histórica, en la aproximación a la antropología social y cultural de aquel momento. Todo ello requiere paciencia, dedicación y pasión por la historia. Algo que la mayoría de la gente que navega por la red hoy no tiene.

Por todo esto ha cambiado Azogue, y por eso mismo está funcionando. Porque observamos nuestro entorno y nos adaptamos lo mejor que podemos. Tenemos claro lo que queremos y cómo queremos hacerlo. Y lo más bonito de esta revista es que todo está hecho por simple y puro amor por el conocimiento.

Nos seguimos viendo…

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Autor: José Rodríguez

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